Lo pequeño es bello
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El II Congreso de Minifundismo plantea la necesaria defensa de una microagricultura en crisis que es base de ecosistemas mediterráneos
24.04.11 – 00:23 –
VICENTE LLADRÓ [email protected]

Sin embargo, en medio de este panorama descorazonador, está emergiendo un importante movimiento social que trata de devolver al minifundio la importancia que siempre ha tenido, con la intención de que, por la vía del reconocimiento, llegue también la revaloración que alcance a los precios y a la deseable recuperación de la rentabilidad, para asentar de nuevo buena parte de lo que se ha ido deteriorando.
Con estas y otras premisas en líneas similares nació en Muro de Alcoi el Proyecto Microviñas, que, de la mano de la Asociación Elviart, el Celler de la Muntanya y el denodado esfuerzo de personas como Joan Cascant, han logrado resituar vinos con renombre y prestigio en zonas donde casi se perdió la producción de calidad y, en paralelo, recuperar el cultivo mimado en pequeñas parcelas de vid que se abandonaron o estaban en trance de ello. De igual modo se han recuperado olivares centenarios que dan un aceite virgen extra de excepcional calidad.
Ahora, este movimiento, al que se van sumando nuevas complicidades, como la de Slow Food, Paco Álvarez, Joaquín Araújo, fundaciones interesadas en el cuidado del medio ambiente, la recuperación del medio rural y el buen comer, o tiendas comprometidas con los productos alimenticios sanos y auténticos, tratan de extender esta corriente ‘salvadora’ de la microagricultura valenciana a otros puntos, más allá del área matriz del Comtat alicantino.
Para ello se ha celebrado días atrás en Muro el II Congreso Nacional del Minifundio, en el que diversos especialistas debatieron y expusieron ideas y proyectos con el objetivo común de buscar la revitalización de actividades rurales que enriquezcan el entorno, la biodiversidad y la sostenibilidad de hábitats humanos y ecosistemas mediterráneos insustituibles.